Ciencia Económica
A los estudiantes de la ciencia económica, se les explica en un marco global donde se encuadra la economía. Se explican las diversas calificaciones de las ciencias, se habla de las exactas, las sociales y las naturales, o de empíricas y racionales. Tenemos de esta manera, que la economía se engloba en la ciencia social, siendo una ciencia empírica. Este conocimiento básico y obvio se adquiere en los primeros días de contacto con el estudio, pero ocurre que cuando avanzas, te enfocas o te encuentras con algo que no te dictaron. Es decir, encuentras que la ciencia económica está enfocada en una pseudo-ciencia exacta y tomando argumentaciones racionales, olvidando que la economía es una ciencia social y empírica. Aquí radica un problema que se traduce en un error sistemático de los análisis de la situación socio-económica actual, que deriva, junto con otros errores, a un fracaso social generalizado.
En uno de sus ensayos más significativos, José Luis Sampedro, catedrático de la Universidad Complutense de Madrid, criticaba precisamente la evidencia de que los economistas se olvidaban del carácter social de la economía. En una perfecta metáfora, hablaba del reloj, el gato y Madagascar. Era el reloj el conocimiento preciso y técnico de los economistas, el gato era la sociedad y Madagascar el resultado de la situación institucional, social y del conocimiento económico aplicado. Se encontraba entonces, Madagascar como Estado en quiebra, la sociedad irreparable, y el reloj sin funcionar. Se inicia así una crítica al modelo económico imperante de la época, pero no simplemente a quien ve la ciencia económica de manera racional, sino también a aquellos que la ven social pero des de la aleatoriedad que representa la sociedad humana, sin tener en cuenta lo que se demanda, la empatía humana.
No está reñido el desarrollo económico con el humanismo, de hecho, todo economista cuando piensa a un nivel macroeconómico tiende a la mejora social, ya que existe la creencia de que la mejora y el desarrollo llevan a un mayor PIB (calidad de vida) y al aumento de la renta por cápita (capacidad de absorbir la calidad de vida). Lo considero cierto, sin embargo el actual sistema económico tiene sus errores, que precisamente parten de lo comentado anteriormente. La falta de interpretación social y empatía, lleva a grandes economistas a obcecarse con resultados numerales y a defender sin matices modelos socialmente mal enfocados. Son ejemplos, gente como Xavier Sala i Martín, que coba el modelo de Estado de Estados Unidos o la política neoliberal de cheques sociales. La bonanza numeral que tienen dichos modelos esconde la desestructurada sociedad norteamericana o el efecto social negativo que puede conllevar una política de cheques.
Es por ello, que se debería empezar a considerar a tener una base de conocimiento social y humanista dentro de la propia ciencia económica, que permita al analista económico tomar decisiones de desarrollo y mejora des de una visión estrictamente humana. Sin que exista riña entre lo social y lo económico las universidades deberían apostar por dar esta visión, creando así la posibilidad de la investigación a la economía solidaria que mejoren campos y estratos sociales marginados. Es la economía quien mueve el mundo, y sus analistas los arquitectos, por lo tanto, el estudio deberia centrarse en poder implantar un Estado de Bienestar sin entorpecer la gestión y el desarrollo económico, y una implantación de la incentivación económica de todos los estratos sociales, en este caso Muhammad Yunus o Arcadi Oliveres en el ámbito nacional, han creado más de un camino a seguir.
Josep Palau i Rodríguez, estudiant d’ADE a la UB
